miércoles, 7 de noviembre de 2018

Día Mundial de Concienciación sobre Tsunamis



El pasado 05 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Concientización sobre los Tsunamis, que se alinea con el Día Internacional para la Reducción de Desastres y la "Campaña de los Siete de Sendai" y se centrará en la Meta "C" del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, cuyo objetivo es reducir las pérdidas económicas directas causadas por desastres al Producto Intento Bruto BIP.
Antes que otra cosa

¿Qué es un Tsunami?
Un Tsunami es una secuencia de olas que se producen por terremotos en el fondo marino; por deslizamientos submarinos; erupciones de volcanes sumergidos y con menor frecuencia por el impacto de meteoritos.






La palabra japonesa Tsunami que en español significa “ola de puerto” se representa por los dos caracteres aquí ilustrados, donde el superior indica “tsu” (puerto) y el inferior “nami” (ola).





¿Cómo se producen?
1. Generación.
Se producen por una dislocación súbita de una porción extensa del fondo marino que a su vez perturba a la superficie del mar, desplazando grandes volúmenes de agua varios metros por arriba de su posición de equilibrio.
2. Propagación.
La energía potencial - del volumen de agua desplazado - se propaga hacia las costas en forma de ondas a las que se les conoce como “tsunami o maremoto”. La velocidad de propagación del tsunami es de aproximadamente 800 km/hora en mar abierto, donde las profundidades alcanzan los 5000 metros, y su velocidad disminuye al aproximarse a la costa, llegando a 35 km/hora en 10 metros de profundidad.


3. Inundación.
Los tsunamis se amplifican al llegar a las costas y pueden ocasionar inundaciones repentinas o una retirada del mar seguida por una inundación. La inundación se manifiesta como una marea que sube rápidamente y en ocasiones como una pared de agua que avanza sobre la costa, pudiendo penetrar varios kilómetros tierra adentro alcanzando alturas de hasta 30 metros, como fue el caso de Sumatra en el 2004 y de Japón en el 2011. No siempre la primera ola es la más alta, en ocasiones es la tercera o cuarta ola, mismas que se suceden a intervalos de 30 minutos y continúan llegando con menor altura durante al menos 24 horas.

Clasificación de los Tsunamis.
Con fines prácticos, para tomar medidas de prevención ante una alerta de tsunami, los tsunamis de origen sísmico se clasifican en locales, regionales y lejanos o transoceánicos.
Tsunamis locales: La inundación queda confinada a lo largo de la costa en el área del terremoto y a distancias de 100 km aledañas al área del terremoto.
Tsunamis regionales: Son capaces de causar destrucción a distancias de 1,000 km de la región de generación en un lapso de tiempo de 2 a 3 horas desde su origen.
Tsunamis Lejanos: Los tsunamis lejanos o transoceánicos son los que se originan en la margen occidental del Océano Pacífico y tardan entre 8 y 12 horas para llegar a nuestras costas (Figura 2). Los tsunamis de origen lejano para México pueden causar daños considerables cuando el terremoto que los origina es de gran magnitud (M 9 a 9.5).
¿Qué daños ocasionan?
Los tsunamis originados por terremotos de magnitud 8 a 9.5 son muy destructivos y son una amenaza para la vida y las propiedades. Arrastran a su paso rocas de varias toneladas junto con embarcaciones y escombros y se desplazan tierra adentro a gran velocidad, como una máquina trituradora, como ocurrió el 11 de marzo del 2011 durante el tsunami que arrasó la costa de Japón tras el terremoto de magnitud 9.0.

¿Dónde se presentan?
La mayoría de los tsunamis se originan por los terremotos que suceden en el Cinturón de Fuego del Océano Pacífico, en las zonas de hundimiento o subducción de los bordes de las placas tectónicas que forman la corteza del fondo marino.
En México, el mayor riesgo son los tsunamis locales generados por terremotos en la Fosa Mesoamericana, que es la zona de hundimiento de las placas de Cocos y de Rivera bajo la placa de Norteamérica, adyacente a la costa occidental de México, desde Jalisco hasta Chiapas.








Los Tsunamis en México

La información histórica documenta el arribo de 60 tsunamis a la costa occidental de México en los últimos 250 años. Los tsunamis de origen lejano han tenido olas de 2.5 metros de altura y los de origen local han tenido olas de 5 metros en promedio y excepcionalmente hasta 10 metros de altura, causando pérdida de vidas y destrucción. Los estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas están expuestos a tsunamis locales y lejanos, mientras que Baja California, Sonora y Sinaloa, están expuestos a tsunamis lejanos y regionales.




Este año la conmemoración del Día Mundial de Concienciación sobre Tsunamis se alinea con la Campaña Sendai Siete y se centra en la Meta C del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030: Reducir las pérdidas económicas ahusadas directamente por los desastres en relación con el producto interno bruto (PIB) mundial para 2030. Así mismo, se enfoca en el sector turístico.

Los tsunamis son eventos raros, pero pueden ser extremadamente mortales. En los últimos 100 años, 58 de ellos han cobrado más de 260,000 vidas, un promedio de 4,600 por desastre, superando a cualquier otro riesgo natural.

En diciembre de 2004 ocurrió un tsunami en Océano Índico, causando un estimado de 227,000 muertes en 14 países, el cual es considerado uno de los tsunamis más mortales de la historia, justo después de este, la comunidad internacional creó el Sistema de Alerta y Mitigación de los efectos de Tsunamis en el Océano Índico (IOTWS por sus siglas en ingles), que tiene decenas de estaciones de monitoreo sismográfico y del nivel del mar que difunde alerta a los centros nacionales de información de tsunamis.

¿Qué es IOTWS?

Es el Grupo de Coordinación Intergubernamental para el Sistema de Alerta y Mitigación de Tsunamis en el Océano Índico (ICG/IOTWS). La Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI-UNESCO) recibió un mandato de la comunidad internacional para coordinar el establecimiento del Sistema durante varias reuniones internacionales y regionales, incluida la Conferencia Mundial sobre la Reducción de Desastres (Kobe, Japón, 18-22). Enero de 2005), y la Reunión Ministerial de Phuket sobre Cooperación Regional en Arreglos de Alerta Temprana de Tsunamis (Phuket, Tailandia, 28 y 29 de enero de 2005).

La Asamblea de la COI, durante su vigésimo tercer período de sesiones (21-30 de junio de 2005), estableció formalmente el ICG / IOTWS mediante la Resolución IOC-XXIII-12

De acuerdo con la Resolución XXIII-12 de la COI, la membresía en ICG / IOTWS incluye:
  • ·  Estados miembros del COI que bordean el océano Índico.
  • ·   Observadores de otros Estados miembros de la COI.
  • ·  Observadores invitados de otras organizaciones (incluidas las ONG), programas y proyectos de conformidad con las normas y procedimientos de la COI.

Los Estados miembros establecen Contactos Nacionales de Tsunamis que representan al país en la coordinación de las actividades internacionales de alerta y mitigación de tsunamis.

Lista de Estados miembros: Australia, Bangladesh, Territorio Británico del Océano Índico, Comoras, Djibouti, Francia – reunión, India, Indonesia, Corrí, Kenia, Madagascar, Malasia, Maldivas, Mauricio, Mozambique, Myanmar, Omán, Pakistán, Seychelles, Singapur, Somalia, Sudáfrica, Sri Lanka, Tanzania, Tailandia, Timor-Leste, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.

Centros nacionales de alerta de tsunamis

El Centro Nacional de Alerta de Tsunami es una agencia designada por el gobierno del Estado miembro de ICG para coordinar la alerta internacional de tsunami y en las actividades de mitigación. La persona a cargo puede ser el punto focal de alerta de tsunami, de la organización nacional de gestión de desastres, de una institución técnica o científica, o de otra agencia con responsabilidades de mitigación y advertencia de tsunami.

En su pagina de internet (http://iotic.ioc-unesco.org/), se puede encontrar información con materiales de difusión, ejercicios de prevención de tsunamis, estadísticas, estudios y de más materiales ara el estudio y trabajo de prevención de tsunamis.

¿Pero que está haciendo México en materia de prevención de tsunamis?

SISTEMA NACIONAL DE ALERTA DE TSUNAMIS (SINAT)

El sistema será dirigido por la Marina y tiene el objetivo de alertar sobre riesgos y capacitar a unidades de protección civil.

El objetivo del SINAT consiste en operar un sistema de detección, monitoreo y pronóstico que proporcione información oportuna sobre la generación de tsunamis lejanos, regionales y locales que puedan afectar las costas del territorio nacional y que permita evitar o reducir de manera significativa la pérdida de vidas y bienes.

Para ello se tiene contemplada la creación de un Centro de Alerta de Tsunamis, a cargo de la SEMAR y con la participación de la CGPC, el CENAPRED, la SEMAR, el CICESE, la UNAM y el IMT.

Debe tomarse en cuenta que, para el caso sismos locales de gran magnitud, las poblaciones cercanas pueden considerar a éstos como la alerta misma, dado el escaso tiempo para tomar acciones preventivas.

A través de la medición del nivel del mar, se confirmará la generación de un tsunami, y la emisión de los avisos de alerta para poblaciones que se encuentren a mayor distancia del epicentro.

Centro de Alerta de Tsunamis (CAT)

¿Qué hace?

Difundir información oportuna sobre la generación de tsunamis lejanos, regionales y locales que afecten el territorio nacional, que permita salvar y reducir la pérdida de vidas y bienes.

Mantener durante las 24 horas del día, los 365 días del año, el monitoreo y análisis de la información sísmica y del nivel del mar.

Obtener, analizar y almacenar la información sísmica y de nivel del mar que sirva de base para la emisión de boletines de alertamiento de tsunamis.

Vigilar y alertar sobre la ocurrencia de tsunamis generados en cualquier parte del mundo que puedan afectar las costas del territorio nacional.

Generar y difundir boletines de alertamiento de tsunamis, tomando como base los umbrales de emisión establecidos, en función de la magnitud del sismo, en coordinación con instituciones nacionales y extranjeras.

Proponer con las instituciones académicas y/o gubernamentales el enlace técnico para llevar a cabo transferencia de tecnología, así como el desarrollo conjunto de proyectos de investigación sobre tsunamis.

Diseñar y establecer cursos de capacitación para el personal del Centro de Alerta de Tsunamis, así como para el personal que recibe los boletines de alerta, a fin de que implemente las medidas de protección civil adecuadas.

MISIÓN DEL CAT

Procesar y analizar la información generada, por los servicios de monitoreo sísmico y del nivel del mar en tiempo real (costero y oceánico), a fin de generar los boletines de alertamiento; así como su difusión en base a los umbrales de emisión que sean establecidos, en coordinación con instituciones nacionales y extranjeras.

OBJETIVO DEL CAT

Operar las 24 horas del día los 365 días del año para difundir información oportuna sobre la generación de tsunamis lejanos, regionales y locales, que afecten las costas del territorio nacional, y que permita salvar y reducir la pérdida de vidas y de bienes.

VISIÓN DEL CAT

Contar con un Centro de Alerta de Tsunamis capaz de difundir información de Alerta de Tsunamis de forma eficiente y expedita, a través de la constante investigación enfocada a la sismicidad y variaciones del nivel del mar, dando certidumbre y confiabilidad a la población en la prevención de Tsunamis, que permita salvar y reducir la pérdida de vidas humanas y de bienes.

Otras acciones en México

Las costas del Pacífico mexicano, que suman nueve mil 744 kilómetros, conforman una zona considerada de alto riesgo. Y entre los litorales de Chiapas y Jalisco habitan millones de personas.

Dentro de esta área se encuentra la Brecha Sísmica de Guerrero, sección que desde hace 105 años no ha presentado rompimientos por movimientos tectónicos. Está latente la posibilidad de que ésta e incluso otras partes lo hagan. Y si esto sucediera, ocasionaría un temblor de gran magnitud, posiblemente mayor al del 19 de septiembre de 1985.

¿Qué ocurre en esa brecha de Guerrero?
¿Cuál es su potencial sísmico-tsunamigénico?
¿Qué se puede hacer para mitigar los efectos de un futuro tsumani?

Dentro del proyecto Satreps (Science and Technology Research Partnership for Sustainable Development), la UNAM, el Centro Nacional para la Prevención de Desastres, las universidades japonesas de Kioto, Tokio, Tohoku, Kansai, Utsunomiya, Tokushima y Kobe, así como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de nuestro país y las agencias institucionales de Japón JICA, JST y JAMSTEC, colaboran para buscar respuestas a éstas y otras preguntas.

El principal objetivo es evaluar el peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en las costas del Pacífico mexicano y contribuir a la mitigación de desastres. Sus tareas se dividen en tres grupos. El primero se encargará de las observaciones en el fondo oceánico y en tierra, para determinar el movimiento de las placas tectónicas y la acumulación de esfuerzos en ellas; el segundo, de la modelación de fuentes sísmicas y la propagación de los tsunamis asociados, con la finalidad de generar mapas de inundación a lo largo de dichas costas, y el tercero, de utilizar la información de los grupos anteriores para evaluar la vulnerabilidad y el riesgo asociado a tsunamis, y diseñar un programa educativo.

Por ello, en la costa de Guerrero se pondrán sensores tanto en tierra como en mar, para recabar datos que permitan evaluar el riesgo latente y así disminuir los posibles daños a las poblaciones costeras identificadas como de alto peligro.

Mediciones largas

Para determinar cuál es la tasa de deformación del suelo marino –que se asocia al esfuerzo generado en las placas– y medir la actividad sísmica del fondo del mar se sembrarán en éste sismógrafos OBS (Ocean Bottom Sismometers) y sensores de presión hidrostática.

También se probará el wave glider (planeador de olas), un robot autónomo con el cual se obtendrán desde la superficie datos acústicos de los instrumentos sembrados en el fondo marino.

El grupo de modelación de tsunamis generará mapas de inundación por tsunamis. Para ello primero construirá, basándose en eventos históricos, escenarios estocásticos de sismos (o relativamente aleatorios); luego realizará, a partir de esos escenarios, simulaciones de tsunamis (incluirán la extensión de la inundación) que hipotéticamente podrían ocurrir, e identificará las regiones que serían afectadas.

Posteriormente, con los datos obtenidos por los OBS, los sensores de presión y los GPS instalados en tierra se edificarán escenarios de posibles sismos y, a partir de ellos, se harán nuevas simulaciones de tsunamis. Este proceso se repetiría cada año para incorporar las más recientes observaciones y así tener cada vez un mejor modelo de sismos/tsunamis en esa zona de México.

Dentro de este proyecto hay diferentes lugares piloto que se estudiarán a detalle, debido a su ubicación y densidad poblacional: Acapulco, Ixtapa, Zihuatanejo, Nuevo Amanecer, El 
 Papayo, Barra Vieja y Petatlán.

También se busca hacer lo que nunca antes se ha hecho en México: identificar las regiones donde podría intensificarse el oleaje en el caso de que un tsunami generado por un temblor en la Brecha Sísmica de Guerrero golpee las costas del Pacífico mexicano.

Programa educativo

El equipo encargado de los estudios de vulnerabilidad y riesgo diseñará un programa educativo para las poblaciones aledañas a las costas del Pacífico mexicano, que incluirá simulacros y otras medidas preventivas. Las recomendaciones son alejarse de la costa, buscar algún lugar alto y esperar a que las autoridades de Protección Civil indiquen que ya no hay riesgo.

En las regiones costeras, las planicies extendidas representan un peligro potencialmente alto ante la llegada de un tsunami. Por ejemplo, durante el sismo de Tohoku, Japón, en 2011, la localidad de Sendai fue golpeada por uno. Las planicies de esa región pueden extenderse hasta tres kilómetros tierra adentro antes de alcanzar los tres metros de elevación, lo que dificulta la evacuación horizontal de las personas. En estas circunstancias, los japoneses han construido torres y paredes gigantes anti-tsunamis.

En México, los grandes tsunamis ocurren con una frecuencia de 200 a 500 años, pero por desgracia la memoria suele perderse. El periodo de retorno no permite mantener una cadena de recuerdos catastróficos para las generaciones futuras. Es decir, si no hay mucho daño, hay poca memoria.

El sismo del 19 de septiembre de 1985 causó un pequeño tsunami. En Lázaro Cárdenas, Michoacán, y en Zihuatanejo, Guerrero, hubo olas de 2.5 a tres metros de altura. La atención del sismo se centró principalmente en la Ciudad de México, dada la magnitud del daño ocasionado. Las regiones costeras, donde no vivía mucha gente entonces, no fueron tomadas en cuenta. Hoy en día, con un sismo/tsunami similar, los daños y pérdidas en las costas serían distintos.

Red de vigilancia

Además de impulsar el estudio sistemático del potencial sísmico-tsunamigénico de las costas del Pacífico mexicano y el diseño de un programa educativo para los pobladores de esos lugares, el Satreps podría ayudar a establecer una red de vigilancia de tsunamis en tiempo real en la Brecha Sísmica de Guerrero, como parte de un sistema nacional de alerta de este tipo de fenómenos naturales que se instalará en México en el futuro.

En países como Chile, Colombia, Perú y Ecuador hay un proyecto Satreps en proceso o ya culminado. Todos tienen un común denominador: mitigar los efectos de los desastres naturales.

05 de noviembre; Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis.

La creación del Día Mundial es una idea original de Japón, que, desafortunadamente, se ha visto expuesto a estos desastres en repetidas ocasiones a lo largo de los años. Este país tiene una gran experiencia en áreas tales como la alerta temprana de sunamis, la acción pública y la reconstrucción posterior a los desastres para conseguir reducir los impactos futuros.

La fecha elegida tiene su origen en la anécdota "Inamura no hi", es decir, la "quema de las gavillas de arroz". Durante un terremoto en 1854, un aldeano vio que la marea estaba bajando, una señal de que se avecina un sunami. A expensas de sus bienes, decidió prender fuego a toda su cosecha para advertir al resto de habitantes de la aldea que huyeran a tierras altas. Posteriormente, construyó un terraplén y plantó árboles para que actuaran como sistemas naturales de amortiguación frente a futuras olas.

La Asamblea General invita a todos los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a observar el Día, a fin de concienciar a la población sobre el riesgo que plantean los tsunamis.

También solicita a la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres Disponible que promueva la celebración del Día, en colaboración con las organizaciones relevantes del sistema de las Naciones Unidas.

Este 2018, el Día Mundial de Concienciación sobre los tsunamis se alineará con el Día Internacional para la Reducción de los Desastres y la "campaña Sendai 7",que se centra en las siete metas mundiales del Marco de Sendai Documento PDF. En concreto, el foco de atención se pondrá en la meta mundial C del Marco: Reducir las pérdidas económicas causadas directamente por los desastres en relación con el producto interno bruto (PIB) mundial para 2030.

En septiembre de 2018, otro tsunami ha azotado Indonesia. Este es el sexto fatal tsunami que ha sufrido el país desde el gran tsunami de 2004 que golpeó el Océano Índico. Según la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), Indonesia ha sufrido más muertes por tsunamis que cualquier otro país. El Secretario General, António Guterres, ha expresado sus condolencias y apoyo a Indonesia. En un comunicado ha manifestado la "profunda tristeza por el daño y la terrible pérdida de vidas" que ha causado el terremoto de 7,5 grados registrado en la provincia de Sulawesi, en la zona central de Indonesia, y el posterior tsunami que desencadenó.




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